Corredor “amateur” – Entrenador “profesional”

Ayer la Caravaca Experience. 34 km. con 2.000 metros de desnivel positivos, gran variedad de terreno y una muy buena organización. ¿Y hoy qué?



¿Qué me toca después de la competición? ¿bicicleta? ¿salida suave? ¿descanso? … Es lo que ocurre cuando no hay una persona que se preocupe de estos detalles. Un profesional preparado, que me controle, que planee mis entrenamientos, que registre mis avances, que me planifique la temporada. Un compañero que este siempre ahí, al que poder pedirle consejo, él que te consuela por un mal resultado, él que te alaba por los éxitos. Es lo que ocurre cuando no hay un entrenador.




Pero, ¿Realmente se necesita un entrenador? 

Es licito querer mejorar, sobre todo cuando estamos hablando de una competición. Que cada uno entienda lo de competir como mejor le guste: contra ti mismo, contra los elementos o contra los demás, pero en el fondo competir. 

Utilizamos para ello los elementos que tenemos a nuestro alcance: mejores zapatillas, alimentos especiales, material superespecífico. Aunque todos sabemos que para que lleguen los buenos resultados lo que se necesita es entrenar ¡Mucho entrenamiento! La cantidad aquí no es la única variable necesaria. La calidad es tan o más importante. Y aquí es donde supuestamente entra en juego un entrenador. Profesional que es capaz de sacar de cada uno de nosotros nuestro máximo. 

Pero, ¿Hay máximo en los corredores populares?

Pues exceptuando a unos pocos portentos de la naturaleza, la mayoría de los corredores populares, donde me incluyo como máximo exponente popular, CREO sinceramente que ni con un entrenador seriamos capaces de mejorar mucho más que siguiendo uno de los tantos entrenamientos estándar que circulan por la red. Que la genética, respecto a lo físico, nos ha dado lo que tenemos y que muy bueno tendría que ser el profesional para pulir donde poco hay que rascar.


Pero, ¿Existen los entrenadores buenos?

¡Espero que si! No me resigno a seguir siendo un paquete, Me voy a poner a buscar entrenador desde mañana mismo.

Y tú qué opinas: ¿Son necesarios los entrenadores "profesionales" para los corredores “amateur”? 

No olvides contestar a la encuesta que coloco arriba a la derecha. Ojo, si abres la entrada con el móvil, es probable que no te salga la encuesta, cámbialo a ver como si fuese un PC.

Cola de león o cabeza de ratón.


El que se apunte a una carrera por la simple satisfacción de salir al monte, descubrir sitios nuevo o pasar un rato con los amigo, se está olvidando de lo mejor: la competición.


El notar el nerviosismo en la salida. Tus pulsaciones suben. El dorsal que te pesa. Buscar con la vista a los rivales de tu nivel. Repasar tu estrategia de carrera ¡Esta apunto de empezar! Aparecen algunas dudas pero estas seguro que el entrenamiento ha sido el adecuado.

3, 2, 1 y ¡Pump! ¡A correr! El cuerpo se pone en modo carrera y se te olvida todo. Te concentras en tu respiración, escuchas tu corazón, y vigilar tu piernas. Controlas a tus rivales. 

La carrera siempre es larga, siempre es dura y siempre te van ha faltar fuerzas para el final. Pero si las cosas salen bien, si todas las variables se alían contigo, si tienes un buen día, si todo eso, y alguna otra cosa más sucede, a lo mejor (que no siempre es seguro) consigues un podium. 


Subirte a uno de los tres cajones destinados a los triunfadores de la fiesta, el aplauso de los corredores, la aprobación de tus compañeros, la satisfacción de un trabajo bien hecho. ¿Pero en que categoría?

En las últimas pruebas a las que he asistido, se ha premiado a una gran cantidad de corredores en infinidad de categorías, siendo yo uno de los beneficiados. Que si categoría senior, máster, veteranos, locales, promesas… tanto para chicas como para chicos. Olvidarse en todas ellas de la categoría que realmente importa, LA CATEGORÍA ABSOLUTA.


¿Por qué ya no se reconoce a los primeros de la general, indiferentemente de su edad? Se está ninguneando el esfuerzo empleado por los corredores en quedar lo mejor clasificado posible, entre todos los participantes. No se premia a los mejores, a los que tardan menos tiempo en completar un circuito idéntico para todos. Parece que satisface más ser el primero de tu categoría (cabeza de ratón) a conseguir un buen puesto en la general (cola de león)

Sin ir mas lejos, en mi última carrera: XI Ricote Trail, a la cual le tengo un especial cariño, habiendo participado y completado todas las ediciones. Se dio el caso curioso de quedándome en la posición 5ª, mi trofeo era más grande que el de Ángel Mayor, que me saco más de 5 minutos. 


Por lo tanto reclamo la saludable costumbre de que se reconozca el esfuerzo de los primeros clasificados de la carrera, en una rescatada categoría absoluta, en aquellas carrera que la hayan desterrado.

¿Y tu? ¿Qué opinas? No te olvides en contestas a la encuesta situada arriba a la derecha.

APRETADO CALENDARIO

La primera parte ya está hecha. Apuntado a todas las carreras hasta final de año. Que así, vistas todas de golpe, me parecen un montón, o como a mi me gusta llamarlo ¡Voy hacer un Jesús Molina! (o por lo menos intentarlo) Corredor murciano a quién recomiendo seguir en su blog: http://corriendodesdeelllano.blogspot.com.es/ donde con gran cantidad de detalles nos acerca a los entresijos de las carreras (que son muchas) en las que va participando. Si queréis saber como será vuestro siguiente reto, este es el mejor sitio para averiguarlo.


Pero yo estoy un poco asustado, pues llevo unas temporadas participando en una prueba al mes como mucho. No se como se adaptará mi cuerpo, ya que en la mayoría de las carreras voy a intentar darlo todo. El calendario será el siguiente (y ahora algunos, después de verlo, se echa a reír, pues seguro que les parecen pocas)

  • 16 de Octubre. Ricote Trail. III Prueba de la Liga Regional de CXM.
  • 30 de Octubre. Caravaca Trail Experience. IV Prueba de la Liga Regional de CXM.
  • 5 de Noviembre. Yeti Trail.
  • 13 de Noviembre. Roller Master. V Prueba de la Liga Regional de CXM.


Cinco semanas para 4 carreras, 128 km y 7.850 metros de desnivel positivo. Sin saber la capacidad de recuperación de mi cuerpo, una experiencia nueva. Con ganas de averiguar si las piernas resistirán la Yeti después de 30 duros kilómetros por Caravaca y al fin de semana siguiente poder correr rápido por la Unión. Indagar si el cuerpo se me hará al esfuerzo o me dirá basta. Y lo más importante, a la espera de comprobar como me saldrán las carrera sin una preparan especifica. Poco tiempo me queda entre carrera y carrera para no hacer otra cosa que recuperar y descansar para la siguiente.

Para cerrar este Poker de carreras y como última prueba del año, otra vez más termino la temporada en Cehegín. Este año me embarco en la nueva aventura de nuestros compañeros de la Falco: 100 km. donde a la ya durísima Maratón Falco Trail, este año le sumaré 60 km. extras para completar la primera edición de la Falco Trail Ultra. 

  • 3 de Diciembre. Falco Trail Ultra.

Esta si que me la voy a preparar más tranquilamente (siempre que sea capaz de salir con vida de las otras) Dedicarle más tiempo de reposo y recuperación, olvidándome de otras pruebas, y no porque no hayan carreras entre la Roller y la Falco, por que haberla hay; antes, después y durante.

Y es por eso por lo que hoy os quiero plantear: ¿Hay demasiadas pruebas en el calendario? ¿Puede un corredor participar en todas? ¿Deben de coordinarse las organizaciones para no pisarse unas a otras? ¿Y las diferentes federaciones? ¿Hay mercado para todos? Aunque la pregunta que más me interés como corredor sería: ¿En que nos afecta este aumento en el número de pruebas?

No se te olvide contestar a la encuesta que aparece en la parte superior derecha de este blog. 




¿SERIES PARA CORREMONTAÑEROS? ¿SI O NO?

Estoy echo polvo y todavía me falta dos. ¿Este sufrimiento es necesario? ¿Vale para algo estos apretones? ¿Sin estos excesos se puede mejorar?


Hoy es día de series y antes de empezar ya estoy cansado. Tocan largas, donde parece que me desenvuelvo mejor, pero aun así, es una lucha constante entre mi cabeza y mi cuerpo. Intento controlar el ritmo desde el principio, pero siempre me pasa lo mismo ¡Me disparo! y después lo pago.


En las primeras estoy excesivamente contento, poco a poco, las pulsaciones suben y cuesta más trabajo mantener el ritmo. Cuando estoy a mitad, mi cuerpo empieza a revelarse, ya no quiere sufrir, necesita parar y descansar. 

Las piernas mandan mensajes a la cabeza para que abdique en su ansias por completar todo el entrenamiento: ¡no pasa nada por dejarse alguna! ¡si en el fondo tampoco son tan importantes! ¡Vamos a parar, ya veras que sensación tan agradable! ¡ya no puedo más, como sigas me rompo! … e infinidad de advertencias y sugerencias que hacen que cada repetición sea aun más dura.


Pero la cabeza ya esta curtida en mil batallas e intenta abstraerse a las súplicas del resto del cuerpo. ¡Aquí hemos venido a terminar! ¡Un poco de sufrimiento nos vendrá bien! ¡No quejaros tanto, que ya solo falta una! 

Casi sin quererlo y enfrascado en mi propios pensamientos, completo otra dura sesión de series. ¡Tampoco a sido para tanto! Orgulloso se ser capaz de volver a salir de mi zona de confort, para ir acostumbrando al corazón (y sobre todo a la mente) a esas difíciles situaciones de carrera que tantas veces se me plantean.

Perfil de la III Trail Gavilan "o parriba" o "pabajo"

Sin ir más lejos, en mi última carrera: El III Trail del Gavilán, sobre el kilómetro 19, con las piernas muertas después de haberlo dado todo en un circuito durísimo ("o parriba" o "pabajo"), se revelan contra mi y se plantan, ya no quieren correr más. Es entonces cuando paso a modo sufrimiento, modo hábilmente perfeccionado en las sesiones de repeticiones. El ritmo baja, la intensidad casi desaparece, algún que otro me adelanta, pero sigo hacia delante. Pasos cortos, calambres acechando, pero al final llego a meta. ¿Serán por las series? Yo por si acaso, seguiré haciéndolas.

Salida de la III Trail Gavilan



I Oriol Extreme: Hoy no me tocó perderme

Después de una salida controlada por las calles de la urbanización, la subida a la Cruz nos pondría a todos en nuestro sitio. Aunque intento ir con los primeros, poco a poco se me van despegando Francisco José Diaz (Cex Cartagena) y Francisco Alfonso Nicolas (Espuña Trail), que hoy por hoy están en un gran estado de forma. Yo me conformo por aguantar la rueda del tercer clasificado y coronar en cuarta posición.



El cambio de terreno parece que me favorece y me lanzo con fuerzas renovadas a la caza de mis compañeros murcianos, o por lo menos a ver si puedo acercarme a ellos. El terreno se endurece y se hace más divertido. La señalización es perfecta, pero de repente; un cruce y dos caminos señalizados. Recuerdo las indicaciones de Daniel Martínez y me decanto por las señales rojas. Aun así, bajo el ritmo para verificar la elección con algún otro corredor. 



La cosa me mosquea cuando unos senderistas que cruzo, me indican que voy el primero de la carrera. ¿Donde se ha metido estos murcianicos? Me alcanza Javier Rufete (Wapaventura) y me confirma que los de delante se han perdido ¡Sin quererlo voy primero!

Pues ahora a correr. Estamos a mitad de la carrera y todavía faltan dos buenas subidas. ¿cuanto tiempo tardarán en darse cuenta? ¿Les dará tiempo a pillarme? ¿De los de detrás, alguien vendrá fuerte? ¿Será posible que pueda ganar la carrera? El llevar la cabeza entretenida hace que complete la primera parte de la siguiente subida de un tirón y casi sin darme cuenta. Pero por detrás las cosas se pone un poco tensas. 

Aparece una camiseta de color negro que, después de adelantar a Javi Rufete, se va acercando a mi de una forma peligrosa. Empiezo a flojear un poco, andando más de lo que me hubiese gustado en la última parte y más empinada subida hasta el corralito.

Mal día para Javier Rufete, que cuando estaba en la 2ª posición tuvo que abandonar por una inoportuna torcedura de tobillo

Intento apretar en la bajada técnica hasta las cabañas de madera, pero me doy cuenta de que no he podido sacarle muchos metros a mi perseguidor ¡Se me avecina un final apretado!

Parece que he ido regulando bien mis fuerzas, salvando con relativa facilidad el último escollo. Me ayudo de las cuerdas y pongo en práctica, olvidadas técnicas de escalada adquiridas hace años en la cercana Pared Negra. De mi perseguidor no se nada y yo me veo ya arriba. Hasta que me doy con otro cruce y esta vez elijo el camino erróneo.



Unos gritos me sacan de mi ensimismamiento para volverme otra vez a la carrera. Cabreado con mi mala suerte, regreso a la senda correcta, justamente cuando llega mi perseguidor. ¡Ahora si que parece que va a estar apretada la llegada!.



Me doy cuenta de que no va bien, está pagando los esfuerzos y no me cuesta seguirlo hasta que recupero un poco el aliento. Lanzarme en solitario hacia la meta, y esta vez si, conseguir un primer puesto. 





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